The Passenger.
Esta es la historia de un hombre
que se encuentra caminando por la ciudad, es un día nublado y seguramente muy
frio, le gusta la lectura ya que mientras llega a donde se dirige, a la parada
del autobús, lee un libro por el que está muy interesado ya que no deja de
leerlo. Como es de esperarse, caen algunas gotas de lluvia y por supuesto, caen
unas de ellas en el libro, el hombre, para de leer por un momento, mira al
cielo con mirada sospechosa y al sacar su paraguas algo lo intriga mientras camina.
Da un paso al costado y por la rendija de una cerca husmea atentamente que hay detrás
de ella, en aquel patio, hay una casa de un perro y unos cuantos juguetes. Al
dejar de interesarse por el patio y su contenido, decide seguir su camino,
dirigirse a la parada del autobús, continuar leyendo su libro pero, al abrir el
paraguas en ese mismo instante el perro lo sorprende asomando su osico por la
cerca y dándole un susto con su ladridos que son un poco violentos y
escandalosos. Aquel hombre se asusta, pero sin darle mayor importancia, decide
alejarse un poco de la cerca y seguir su camino, mientras camina llega el autobús
y repentinamente el libro y el paraguas salen de sus manos volando por el
susto. El hombre, sube al autobús y allí sentado mira por la ventana como el
perro sigue desesperadamente ladrando detrás de la cerca, decide no prestarle atención
y retornar su lectura que parece estar muy interesante, lee un poco y se
percata que su compañero de silla en el autobús es algo extraño, un pez dentro
de una bolsa y también se da cuenta que son los únicos pasajeros que van en el autobús,
hace unas bromas a su compañero y de su maletín, decide sacar una radio, tal
vez para amenizar su viaje y olvidar un poco el día opaco y lluvioso que lo
acompaña; le da reproducir a su casetera y continua leyendo, al momento, la luz
del autobús falla un poco por lo cual la observa sin darle mayor importancia
pero no se percata que el pez que viaja con el empieza a tener una reacción diferente
a la de expuslar por su boca una burbuja como normalmente hace. El pez comienza
a tener una transformación algo anormal mientras que el hombre escucha su música,
a aquel hombre algo lo hace parar su casetera y en ese mismo momento el pez
regresa a su estado normal, observa y ve que su acompañante sigue igual, se
coloca sus audífonos y le da reproducir a su casetera nuevamente y al instante,
el pez cambia su apariencia por la de un pez gigante, con grandes dientes y
rasgos fuertes, pero a aquel hombre, toda su atención la tiene en su libro que venía leyendo desde un principio.
Se percata de la transformación del pez y da un fuerte grito mientras se
defiende con su sombrilla dándole unos cuantos golpes al pez sin causarle mayor
daño pero en un descuido del chofer se cae su casetera y deja de reproducir la música
y al tiempo el pez vuelve a su estado normal, la recoge del suelo y al
reproducir la música se da cuenta que el pez se transforma cayendo en cuenta
que es ese factor lo que provoca el “mal humor” del pez. Al bajarse del autobús, se dirige a aquel
patio, donde el perro escandaloso y bulloso habita, coloca al frente de la
cerca la bolsa con el “inofensivo” pez y le coloca los audífonos alrededor,
esperando darle un pequeño susto al perro.
Para mí el mensaje es
interesante, pues sin necesidad de hablar, podemos identificar lo que esta
sucediendo en el corto, me agrada la musicalización y la idea, pues aunque es
un poco anormal o poco convencional es atractiva y divertida. Me causa gran
curiosidad, la reacción que pudo haber tenido el perro.
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